Historia
La historia detrás de MonchoPark
Durante años, los jóvenes de San Ramón soñaron con tener un lugar donde patinar libremente.
Antes de que existiera el skatepark, el skateboarding en el cantón se vivía en las calles. Escaleras, bordes, barandas y cualquier obstáculo urbano se convertían en el lugar perfecto para practicar trucos y mejorar habilidades.
Lo que comenzó como un pequeño grupo de skaters buscando espacios para patinar terminó convirtiéndose en una comunidad que durante años luchó por un lugar propio.
Una generación que no dejó de patinar
Desde aproximadamente el año 2008 muchos skaters comenzaron a reunirse en el polideportivo de San Ramón. Sin un parque diseñado para patinar, llevaban rieles, cajas y obstáculos para crear su propio espacio de práctica.
Durante años este lugar se convirtió en punto de encuentro para la comunidad skate, donde nacieron amistades, sesiones memorables y una cultura que siguió creciendo a pesar de no tener un parque oficial.
Skaters que soñaban en grande
Muchos riders de San Ramón comenzaron a competir a nivel nacional, representando al cantón y posicionándose entre los mejores del país en disciplinas como street y park.
Uno de ellos es Carlos Ocampo (Charlie), quien comenzó a patinar en 2008 y durante años soñó con un espacio adecuado para desarrollar su talento y continuar creciendo dentro de este deporte.
La cultura antes del parque
Antes del concreto, existía la pasión y la persistencia.
La comunidad skate de San Ramón creció en condiciones improvisadas, adaptándose a los espacios urbanos y convirtiendo cada rincón en una oportunidad para patinar.
Barandas, gradas y aceras fueron durante años el escenario donde los skaters desarrollaron sus habilidades, enfrentando caídas, aprendiendo trucos y fortaleciendo una cultura que no dependía de la infraestructura, sino del compromiso de quienes la vivían.
Este proceso no solo formó atletas, sino también una identidad colectiva basada en la constancia, la creatividad y el deseo de superación.
Un sueño que tardó más de 20 años
Durante décadas, la comunidad skate de San Ramón buscó la construcción de un skatepark. Fue una lucha constante de generaciones de jóvenes que creían que el cantón merecía un espacio para esta cultura.
Finalmente, el 5 de julio de 2025 ese sueño se hizo realidad.
El Polideportivo de San Ramón se llenó de vida con la inauguración oficial del skatepark. Ruedas rodando, trucos, música, arte y familias completas celebrando un momento histórico para la comunidad.
Un antes y un después
La inauguración reunió a skaters, bikers, familias y hasta a la Selección Nacional de Skate, marcando un momento histórico para San Ramón.
La obra, con una inversión superior a los 50 millones de colones, representa mucho más que concreto: representa respeto, oportunidad y reconocimiento para una cultura que durante años resistió sin un espacio propio.
El futuro comienza ahora
Hoy MonchoPark es un lugar donde nuevas generaciones pueden comenzar su camino en el skateboarding, desarrollar habilidades y soñar con representar a su cantón e incluso al país.
Este parque no solo es un espacio para patinar, es el resultado de años de comunidad, esfuerzo y pasión por el skate.
Gracias por ser parte de esta historia
Hoy San Ramón hizo historia.
El skatepark más esperado por generaciones es ahora una realidad. Lo que antes era un sueño compartido por un pequeño grupo de skaters hoy es un espacio abierto para toda la comunidad.
Gracias a todos los que creyeron, a los que empujaron este proyecto durante años y a todos los que siguen haciendo del skate una cultura viva en San Ramón.
MonchoPark es de todos.